Comenzamos con Goethe esta revisión a la literatura de inspiración botánica que iremos publicando en nuestro Blog.

El escritor alemán Johann Wolfgang von Goethe (1749 -1832) fue fundador del Romanticismo, movimiento al que influenció profundamente. Poeta, novelista, dibujante, dramaturgo, filósofo, botánico y científico de inteligencia superdotada y provisto de una enorme y enfermiza curiosidad, hizo prácticamente de todo y llegó a acumular una cultura “universal”.

En esa época Goethe, fascinado por la poesía del persa Hafiz Shirazi, se encontraba escribiendo su colección poética “Diván de Oriente y Occidente” (West-östlicher Divan), influido por la atracción hacia la cultura oriental que imperaba en Europa en lo que vino a denominarse Renacimiento Oriental: como dijo Schlegel “es en Oriente donde debemos buscar el verdadero Romanticismo”.

Goethe y Marianne

Se cuenta que una inmediata atracción surgió entre Goethe y Marianne cuando se conocieron en 1814. Él era por entonces un hombre de 64 años, casado desde hacía ocho con Cristianne Vulpius y con la que había tenido cinco hijos de los que sólo sobrevivió el mayor. Marianne von Willemer (1784-1860) era una bella mujer en la treintena, pequeña y vivaracha, con ojos risueños, ingeniosa, con talento poético y musical, que estaba a su vez recién casada con el banquero Johann Jakob von Willemer, 24 años mayor que ella.

Nunca antes había encontrado Goethe una mujer que estuviera a su mismo nivel estético. La imagen que él tiene del hombre como árbol y la mujer como hiedra que se enrosca a su alrededor amenazando con ahogarle queda sustituida por el simbolismo de las hojas del Ginkgo biloba, mítico árbol de Asia oriental cuyas hojas divididas en dos representan el uno y el doble y conforman la perfecta simetría, asociándose, por tanto, a una relación de igual a igual.

ginkgo_goetheAunque no se conoce con certeza el alcance de la relación que mantuvieron Goethe y Marianne, la atracción mutua entre ambos tiene su inicio en los breves encuentros de 1814 y se convierte en amor apasionado durante el verano de 1815. Goethe envía a Marianne una hoja de Ginkgo como especial símbolo de la amistad, la hoja está formada de manera que no se sabe si se trata de una hoja dividida en dos, o dos hojas unidas en una sola. El 15 de septiembre de 1815, en una reunión con los amigos y Marianne en Gerbermühle de Frankfurt (Alemania), Goethe lee por vez primera su borrador del poema.

El 23 de septiembre de ese mismo año la pareja se vio por última vez. Entonces Goethe le mostró el Ginkgo en el jardín del Castillo de Heidelberg, del que tomó las dos hojas que aparecen pegadas en el poema original que enviaría a Marianne cinco días después. A partir de entonces una fluida y abundante correspondencia se cruzó entre ellos hasta la muerte del poeta.

El ejemplar de Ginkgo plantado en 1795 ya no existe hoy en día. En 1928 el árbol fue etiquetado en el jardín del castillo como «el mismo árbol que inspiró a Goethe para crear su poema». El Ginkgo probablemente todavía estaría en pie en 1936, pero después no se tienen noticias de él.

Este poema simboliza la naturaleza de todo el ciclo: la unidad en la dualidad; Este y Oeste que se combinan y sin embargo cada uno conserva su esencia; el poeta, como la hoja de ginkgo, es a la vez «simple y doble». De manera parecida, el poema es a la vez serio e irónico, tanto intelectual como emocional, y el amor del que habla contiene la felicidad y la resignación.  

Poema original de Goethe con hojas de Ginkgo pegadas por él mismo.

 

Poema ginkgo 2Poema ginkgo